lunes, 15 de abril de 2013

No es hora de festejar, llegó la hora de rectificar, corregir y trabajar para consolidar un proyecto alternativo al Capitalismo Neoliberal en Venezuela.






No es hora de festejar, llegó la hora de rectificar, corregir y trabajar para consolidar un proyecto alternativo al Capitalismo Neoliberal en Venezuela. 
El pueblo venezolano se expresó este 14 de abril de 2013 una vez más en paz, civismo, armonía y alegría. No solo se elegía a un Presidente, sino un Proyecto de País. El resultado debe ser respetado. La voluntad popular ya escogió y confirmó su apoyo a la Revolución Bolivariana. El nuevo Presidente debe darle continuidad a las políticas planteadas por el líder indiscutible de este proceso emancipador venezolano, Hugo Chávez Fríaz. Esbozadas en lo que él llamo el Programa de la Patria 2013-2019 y/o Segundo Plan Socialista:
  1. Defender, expandir y consolidar el bien más preciado que hemos reconquistado después de 200 años: la Independencia Nacional.
  2. Continuar construyendo el socialismo bolivariano del siglo XXI, en Venezuela, como alternativa al sistema destructivo y salvaje del capitalismo y con ello asegurar la “mayor suma de seguridad social, mayor suma de estabilidad política y la mayor suma de felicidad” para nuestro pueblo.
  3. Convertir a Venezuela en un país potencia en lo social, lo económico y lo político dentro de la Gran Potencia Naciente de América Latina y el Caribe, que garanticen la conformación de una zona de paz en Nuestra América.
  4. Contribuir al desarrollo de una nueva Geopolítica Internacional en la cual tome cuerpo un mundo multicéntrico y pluripolar que permita lograr el equilibrio del Universo y garantizar la paz planetaria.
  5. Preservar la vida en el planeta y salvar a la especie humana.
Pero además de estas lineas estratégicas que sirven como punto de partida. Viene el trabajo de formación, discusión y debates. Es el momento para que las críticas y autocríticas sean asumidas con humildad. Llegó la hora de luchar contra la burocracia, corrupción, impunidad, injusticia y complicidad de muchos de nuestros funcionarios y de nuestras instituciones. Llegó la hora de la eficacia. Si queremos impulsar una Revolución esta tiene que ser cultural y educativa. Hay que escuchar al pueblo, acompañarlos, no solo a “darle el pan”, sino a darle las herramientas para que se organicen en comunas, consejos comunales, en movimientos sociales, capaces de generar grandes debates, de solucionar sus propios problemas para que pueda vivir dignamente. Es la hora de luchar contra lo más cruel que exista en el planeta entero las prácticas burguesas capitalistas: individualismo, acumulación de riqueza, explotación, inflación, especulación, entre otras, que tanto daño le hace a la economía de las familias en Venezuela. Es la hora de consolidar un proyecto socialista que pueda alcanzar la soberanía política, económica, social, alimentaria, textil y tecnológica. Es mucho el trabajo que nos queda por hacer. Llegó la hora, llegó el momento no lo dejemos perder. Ahora más que nunca nuestros pueblos oprimidos, pobres y condenados nos los reclaman. Llegó la hora de la verdadera revolución y de la descolonización. Hasta la victoria siempre.
Johan M.

domingo, 28 de octubre de 2012

Vigencia del pensamiento filosófico y educativo del Maestro Simón Rodríguez

Vigencia del pensamiento filosófico y educativo del Maestro Simón Rodríguez

                                               Johan Méndez Reyes
                                             


Simón Rodríguez1 (1771-1854) es uno de los pensadores venezolanos y quizá latinoamericanos, sobre el que más se ha escrito. Fue un gran pensador y profesó ideas de la Ilustración que lo llevaron a planteamientos importantes para nuestra América. Fue profundo conocedor y crítico de los orígenes y evolución de la sociedad hispanoamericana. Fue maestro de Simón Bolívar, influyendo, considerablemente en su formación. Todo lo que pueda decirse de Rodríguez debe, necesariamente, incluir y tener presente su propuesta educativa.
El planteamiento pedagógico2 de Simón Rodríguez está vinculado a su pensamiento filosófico y su teoría política. Educar, para él, es preparar al pueblo para recuperar el poder, su poder. Dice Rodríguez:
Somos INDEPENDIENTE, pero no LIBRES, dueños del suelo pero no de nosotros mismos. Las preocupaciones políticas que nos dominan, no caducarán, como muchos lo esperan; al contrario, persistentes al lado de las Ideas Liberales, las harán bastardear. Otras fuerzas que las que empleamos para emanciparnos, debemos emplearla para libertarnos… las de la razón3.
En el ideario pedagógico de Rodríguez, aun cuando son dos especies distintas del mismo género productivo, no se debe confundir educación con instrucción, al respecto señala:Instruir no es educar, ni la instrucción puede ser un equivalente de la educación aunque instruyendo se eduque…”4
La instrucción trata de la enseñanza deluces y virtudes sociales. El sujeto que debe recibirlas es el hombre que vive en sociedad; su objeto es la sociabilidad. Y el fin de la sociabilidadfin último de la instrucción- eshacer menos penosa la vida.5
Por ello, la misma instrucción es un medio, uno de los medios, para lograr la sociabilización del hombre. La instrucción particular y parcial en la vida del hombre en sociedad, pues no da cuenta de la totalidad del sistema: solamente de lo permitido. Siendo esto así, el contenido de la instrucción tan sólo alcanza niveles de superficialidad en la constitución del individuo: el nivel racional. La instrucción, proporciona un saber general, no un saber del otro que debe ser el fundamento del verdadero saber, por ende, la instrucción general para Rodríguez, es ignorante. Por ello, dirá: “Grandes proyectos de la ¡Ilustración! al lado de una absoluta ignorancia, constatarán siempre y nunca se asociarán, juntos, hacen un Monstruo social”.6
Por otro lado, para Rodríguez, la educación trata de la conducta, del comportamiento de los hombres en la sociedad republicana. La educación está referida a todos los niveles que constituyen la vida: social, económico, moral, civil y político.
La educación es, esencialmente, popular. Su objeto: formar un pueblo republicano. Es medio y fin, a la vez. Es medio porque, a través de ella, se funda la República; es fin porque la República no termina de hacerse nunca. Vivir en República equivale a vivir en un campo de universalidad sin congelamiento; vivir en República es vivir en un movimiento continuo y en constante transformación.7
La educación es social, nunca individual, por tanto debe ser pública, esto es: debe llegar a todos sin excepción y debe estar al alcance de todos. No es privativa de nadie ni reservada para algunos, como la instrucción. Alcanza, además, aquellos niveles donde el individualismoanimal- se vuelve social. En fin, por la educación social el pueblo republicano recupera y ejerce su poder. La fuerza republicana que resulta es puramente moral.8
La educación es republicana, por definición. Por eso toca al gobierno democrático emprender la educación del pueblo que administra y dirige. El gobierno verdaderamente republicano educa, porque “sólo un pueblo educado es un pueblo republicano”.9 Por eso proporciona las luces y las virtudes requeridas.
En este sentido, para Simón Rodríguez, la educación no se detiene ni se acaba nunca. La vida en sociedad es un estar haciéndose a cada instante continuamente. Donde la vida en comunidad, es sinónimo de una vida en República.10
Para el maestro Rodríguez, o inventamos o erramos, es dar paso a un modo distinto de pensar y hacer, de sentir y actuar. Es la autenticidad y la creación, lo positivo y el ingenio, la imaginación y el pensamiento puesto en ejercicio; es concebir e idear para producir y construir; es mirarse y advertir lo que se es para descubrir y estimar otra posibilidad de ser. Esta afirmación, - o inventamos o erramos- se constituye –dentro del ideario pedagógico del autor- en divisa y singularidad negadora de la tradición que obstaculiza, que limita y que inmoviliza. Es revisar y examinar las situaciones de vida para decantar oposiciones y abrirse a un nuevo estado-condición; es apremio e interpelación para motivar y provocar otras potencialidades y virtualidades; es un darse cuenta del ahora histórico para enrumbar y revelar nuevas oportunidades, otros senderos, otros sentidos humanos sociales; es releer y reinterpretar la institucionalidad; es seducirse en el encuentro, en el talento, en la iniciativa, en el saber, en la inspiración, en las ideas, en el proyecto, en el cambio, en la transformación.
El maestro Simón Rodríguez dio mucha importancia a la identidad de los pueblos hispanoamericanos y a la búsqueda de su ontología o razón de ser. Asimismo, se preocupó por definir la originalidad de Hispanoamérica; la esenia de lo autóctono y lo vernáculo; y el problema de la imitación. Habló sobre la necesidad de buscar su originalidad y no la imitación de instituciones de otras regiones del mundo. Creyó que los pueblos americanos deben afirmar su identidad y cultura en su propia idiosincrasia, sin necesidad de imitar a otros. Para, él:la imitación cultural es lo que no dejará prosperar a las nuevas naciones recién independizadasla sabiduría de Europa y la prosperidad de los Estados Unidos son dos enemigos de la libertad de pensar en América. ¿Por qué? Por la fiebre y enfermedad de la imitación.11
Es con la obra de Simón Rodríguez que se da inicio a una visión cultural de Hispanoamérica libre, autentica, autóctona y original para proyectarla hacia un futuro mejor, con conciencia patriótica, republicana y revolucionaria.
1 Sus obras completas fueron publicadas en dos tomos por Colección Dinámica y Siembra, Caracas, 1975. En las que incluye sus siguientes escritos Cartas; Críticas de las providencias del gobierno; Consejos de amigos, dados al Colejio de Latacunga; Defensa de Bolívar. El libertador del mediodía de América y sus compañeros de armas defendidos por un amigo de la causa social; Extracto de la Defensa de Bolívar. Extracto sucinto de mi obra sobre la educación republicana; Luces y Virtudes Sociales; Observaciones sobre el terreno de Vincocaya con respecto a la empresa de desviar el curso natural de sus aguas y conducirlas por el rio Zumbai al de Arequipa; Reflexiones sobre el estado actual de la escuela y el nuevo establecimiento de ella; Sociedades Americanas de 1828; Informes presentados a la Intendencia de la Provincia de Concepción de Chile por Ambrosio Lozier, Simón Rodríguez y Juan José Arteaga, nombrados para reconocer la ciudad de Concepción y sus cercanías después del terremoto del 20 de febrero de 1835.
2 Su pensamiento fue claramente influenciado por los principales filósofos europeos del siglo XVIII, Locke, D´Alembert, Voltaire, Montesquieu, Condillac, Hume, D´Holbach, Helvetius, Rousseau, Mably, Condorcet, Payne y Destut de Tracy.
3RODRÍGUEZ, Simón. Crítica de las Provincias del Gobierno. En: Obras Completas, tomo II. Colección Dinámica y Siembra, Caracas, 1975. p. 427.
4RODRÍGUEZ, Simón. Luces y virtudes sociales. En: Obras Completas, tomo II. Colección Dinámica y Siembra, Caracas, 1975. p. 104.
5 RODRÍGUEZ, Simón. Ibíd. p. 103.
6 RODRÍGUEZ, Simón. Defensa de Bolívar. El libertador del mediodía de América y sus compañeros de armas defendidos por un amigo de la causa social. Ob. Cit. p. 329
7Cfr. RODRÍGUEZ, Simón. Extracto sucinto de mi obra sobre la educación republicana. En: Obras Completas, tomo II. Colección Dinámica y Siembra, Caracas, 1975.
8 RODRÍGUEZ, Simón. Ibíd. p. 321.
9 RODRÍGUEZ, Simón. Ibíd. p. 319.
10RODRÍGUEZ, Simón. Luces y virtudes sociales. Ibíd. p. 107.
11RODRÍGUEZ, Simón. Ibíd. p. 106.